Así es como se empieza una revolución
- Carlos García Rodríguez
- 27 oct 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 feb 2022
Siempre se dijo aquello de "el pueblo unido, jamás será vencido", y es verdad. Bien es cierto que es difícil que todo el pueblo se una para una misma causa, pero también es evidente que cuando aparece un enemigo común tan poderoso es mucho más fácil que suceda. Ya de por sí los municipios de Zamora y Salamanca están olvidados por las administraciones, tanto del Gobierno central como por esa inoperancia administrativa que llaman Junta de Castilla y León. A ello hay que sumarle, pues, el expolio de las eléctricas.
En este caso, no es solo un pueblo, son cientos. Centenares de pueblos, de municipios de la llamada "La Raya", la frontera entre España y Portugal, los que han decidido unirse y plantar cara a un enemigo común: las compañías eléctricas. Un macroproyecto de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) Duero - Douro ha instalado instalaciones fotovoltaicas en municipios de las provincias de Zamora y Salamanca, e incluso en algunos de Portugal. Por el momento, y hasta finales el presente año, la cifra se sitúa en torno a las 60 instalaciones, aunque se espera que acaben siendo más de 200.
Lo revolucionario de esto es que ni si quiera ha habido que habilitar un terreno para dichas instalaciones, pues el espacio destinado a ellas son ni más ni menos que los tejados de edificios municipales, con lo que únicamente hay que acometer el coste de la instalación.
Interesante resulta leer que el proyecto no ha gustado a las compañías eléctricas. Es obvio que no les gusta, pero ¿por qué? Fácil. Porque ya no podrán sacar tanto beneficio de zonas que durante los últimos meses se han dedicado a exprimir hasta las últimas consecuencias.
En el caso de Zamora, son esas mismas empresas las que vaciaron los embalses, y quiero hacer especial hincapié en Ricobayo, cuando el riesgo de incendios forestales era más alto. Ello provocó dificultades en los trabajadores de la extinción de incendios forestales, que tenían que ir a otros lugares a coger el agua para sofocar las llamas. Finalmente, ello terminó por provocar uno de los veranos más negros que se recuerdan en lo que a incendios se refiere.
Además, el vaciado de Ricobayo provocó serias deficiencias de abastecimiento en los municipios de Tierra del Pan, cuya única posibilidad de abastecimiento eran las aguas del embalse. Mientras tanto, la compañía eléctrica encargada de dicho vaciado, que por todos es sabido de cuál se trata, decidió lavarse las manos y mandar emisarios a afirmar que ellos no se habían lucrado con la operación de vaciado.
A la vez que el embalse y toda la zona circundante agonizaban, presa de la sequía y las llamas, desde la cuenta oficial de Twitter de esa compañía tenían el valor de celebrar el Día Internacional de la Naturaleza y declarar a los cuatro vientos que "sin ella no somos nada".
Cosas como estas son las que hacen tan bella esta "revolución" frente al enorme lobby de las eléctricas. Veo a mucha gente por Twitter quejarse de que la luz está más alta que nunca y nadie hace nada contra ello. Es cierto. Muy poca gente o ninguna ha salido a manifestarse, pero lo que yo creo es que así es como se empieza.
Es de destacar el valor de tantos pueblos cooperando, diciendo "basta" y dando ejemplo de lo que se puede conseguir con un coste bajo, un rédito mucho mayor y mediante el uso de una energía limpia y renovable, sin ningún tipo de contaminación ambiental y/o acústica.
Decía al principio que "el pueblo unido, jamás será vencido". Pues eso. Los pueblos, unidos, jamás serán vencidos. Estoy seguro de que esto será el comienzo de algo mucho más grande, y de lo que los que somos de pueblo no podremos sino sentirnos orgullosos de nuestra tierra y sus gentes, que no se arrodillan ni doblegan ante nadie. En Zamora no somos muchos, pero si nos tocan lo nuestro, hacemos más ruido que cualquiera. He dicho.

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